Historia

La historia de México es muy rica gracias al enorme bagaje heredado por distintas culturas prehispánicas entre las que destacan la maya y azteca.

Los mayas se establecieron en el sur de México y el norte de América Central, donde hoy persisten sus construcciones como testimonio de su grandeza. Además de la creación de un calendario solar mucho más preciso que el que hoy utilizamos, les debemos la invención del “cero” en su sistema matemático y un desarrollo astronómico que aún en el siglo XXI sigue sorprendiendo a los científicos. Asimismo, los mayas lograron una técnica depurada en escultura, pintura, cerámica y otras artes. Las fachadas esculpidas de sus templos y palacios rivalizan con las de la antigua Grecia y Roma.

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Por su parte, la tribu mexica o azteca fundó México-Tenochtitlán en 1325. Exhortada por su dios Huitzilopochtli a abandonar su lugar de origen (Aztlán) y buscar la tierra que le había sido prometida, esta tribu vivió una larga peregrinación que culminó en el lugar donde ahora se sitúa la Ciudad de México, donde encontró la señal que su dios Huitzilopochtli le había anunciado: un águila parada sobre un nopal, devorando una serpiente.

En menos de 100 años los aztecas se extendieron primero por el altiplano central y después hacia las costas. Dominaron parte de los actuales estados de Puebla, México, Oaxaca, Veracruz, Hidalgo, Guerrero, Morelos y el Distrito Federal.

A la llegada de los españoles Tenochtitlán era una hermosa ciudad con palacios, escuelas, grandes mercados, jardines botánicos y zoológicos. Todo comunicado por calzadas y canales.

En 1521 Cortés y sus aliados tomaron la ciudad azteca de Tenochtitlán y fundaron un gran virreinato conocido como la Nueva España.

México fue el centro de una vida colonial muy valiosa. En este periodo se dio un proceso de mestizaje entre los indígenas y los españoles. Estos últimos implantaron su religión e hicieron que los indígenas construyeron magníficas iglesias sobre pirámides y construcciones prehispánicas.

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Después de 300 años de dominio español, la inquietud que trastornan la política europea empezó a tener algunas repercusiones en la Nueva España, pero fue sobre todo la Revolución Francesa la que impresionó a algunas mentes atrevidas como la de Miguel Hidalgo, quien en 1810 inició el movimiento de Independencia, el cual culminó con la entrada del ejército trigarante a la Ciudad de México el 27 de septiembre de 1821.

Durante casi todo el siglo XIX el joven país afrontó rebeliones, invasiones (Estados Unidos y Francia), secesionismo (Texas y Centroamérica), pugnas internas entre liberales y conservadores, desmembración de la mitad norte de su territorio (Guerra México-Estados Unidos), entre otros. Durante el largo periodo en que el General Porfirio Díaz ocupó la Presidencia de la República (33 años), hubo tanto un enorme desarrollo como grandes desigualdades.

A principios del siglo XX una revolución de corte social sacudió al país, su resultado fue la derrota del General Porfirio Díaz y la creación de la nueva Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos, que se promulgó el 5 de febrero de 1917 y desde entonces rige la vida institucional de todos los mexicanos. En 1929 se formó el Partido Nacional Revolucionario, antecedente político del Partido Revolucionario Institucional (PRI).

En 2000, el Partido Acción Nacional (PAN) ganó las elecciones presidenciales después de que el Partido Revolucionario Institucional (PRI) gobernará el país durante 71 años. Desde entonces, México está inmerso en un proceso histórico de transformación, vive una democracia sólida y plural, en la que prevalecen múltiples instituciones. Este proceso de cambio ha impulsado la construcción de acuerdos a través del diálogo entre las distintas fuerzas políticas.

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